28.11.11

Solo puede haber uno

Muchos dicen de él que es la voz de los ángeles misma. Supongo que fue uno de mis primeros amores musicales. Para quién no! Por lo menos ha sido el que más se ha aferrado a mí y aún me hace temblar y emocionarme, como el primer día. Tengo un amigo que afirma que el día que muera será feliz porque podrá reunirse con él. Para ser sincera, espero ir al mismo sitio que él porque no concibo el mundo sin su voz. Llevo días pensando qué poner aquí, cómo poder explicar lo que para todos, sin excepción, debe significar esa canción que no para de sonar en las finales, ese estribillo tan repetido, ese clásico de los ochenta. Esa ciudad hecha melodía. Y aún así no puedo dejar de pensar en lo que cantaba, en lo que decía. Que no quería vivir para siempre, que quién se atrevía a amar para siempre. Y aquí nos dejó, más solos que la una, soñando que llegará el día en que le dejemos de echar de menos. En que le dejen de imitar, de pretender ser sus sucesores. Pero para nosotros no hay posibilidad de salvación. Nos marcó demasiado.

Puede que ahora esté sentado en una nube mirándonos con ese gesto que siempre ponía al cantar, esa sinceridad, ese rockero puro que nos tocaba la fibra sensible con su voz melódica y fuerte. Esa pequeña persona que se me apareció frente a un lago. Y yo también iba a verle para recordar lo precioso que es todo a su lado. Porque la enfermedad le apartó del resto de mundanos humanos, simplemente maravillados del regalo que era su voz. Pero mientras alguien tararee una de sus canciones, mientras alguien le imite en el vestir, en su bigote, en sus maneras, sabremos que no es él pero aún así él lo habrá inspirado. Y quien aún no sepa de quién estoy hablando, haz click, cierra los ojos y bienvenido al cielo.

30.10.11

Número uno en ventas desde 1960

Ayer tuve la buena suerte, de nuevo, de fijarme en todo cuanto me rodeaba. En un conocido sitio de cenas de aquesta ciudad, una vez terminado el opio del pueblo, procedieron a cambiar a un canal videomusical. Ahí estaba la eterna cuenta atrás cuyos primeros puestos (por la cola) eran ocupados por... bueno, no por canciones sino por vídeos con muchachas ligeritas de ropa y tipos dejándose sobar (qué desvergüenza!) No obstante, ahí estan ellos, casi todos con nombres cánidos, triunfando mundialmente con sus coches caros y extravagantes, sus abrigos de piel (sí, sí, ellos, no ellas), sus sortijas gordotas de oro y sus gafas de sol. Todo ello con las mencionadas señoritas medio desnudas correteando a su alrededor. Mi mirada se posó en una pareja que cenaba amigablemente mientras ella le hablaba y él observaba ensimismado las imágenes erótico-festivas que se le mostraban. De hecho, todos giraron la cabeza faltándoles esa típica y repugnante babilla que suele aparecer en la comisura de los labios cuando vemos algo agradable (desde ese peazo de cuerpo hasta un buen cachopo)

Vacías mis esperanzas en ver un vídeo interesante y novedoso (que los hay), me sorprendió llegar al ecuador de la lista con un cambio radical en lo que a ritmo y vista se refiere. Pasamos del chico rubito ibicenco total y la morena del bikini dos tallas más pequeño a la chica normalita de voz de oro y a los amiguetes que se lo montan realmente bien. Total, que volvieron a mí las alegrías de ver que aún quedaba algo de cordura en el mundo, que no todo tiene porqué ser carnaza para atraer a las moscas (principalmente) sino que uno también puede disfrutar en youtube con la pantalla apagada. Porque cuando sean mayores, como nos pasará a todos, lo que ahora son sabrosas redoncedes y agradables trocitos de carne pasarán a ser pelotas de tenis en una gran bolsa de cuero y añojo demasiado maduro para hincarle el diente. Ñam!

28.9.11

Varios millones sonriendo

Que les den a los políticos y a sus discursos, a los economistas y sus incongruencias, a todos los que lloran por las esquinas pidiendo más y a todos los que ignoran la grandeza de esta noticia.

21.9.11

I´m #1 so why try harder

Radio: WBCN and who´s this?
Phonecall: Hey, this is Brad [hey this is Brad hey this is]
Radio: Now, [how´s] how´s your favorite artist? What do you wanna hear?
Phonecall: Well, umm, my favorite artist right now is Fatboy Slim. That guy kicks ass!
Radio: How tremendous is Fatboy Slim?
Phonecall: The band of the 90´s, if you wanna call it a band because it´s a one man named.
Radio: Wow. Fatboy. And you wanna hear that new Fatboy´s song?
Phonecall: Absolutely!
Radio: Which one?
Phonecall: The mmm is funk soul brother, check it out!
Radio: Sing it, I don´t know which one!
Phonecall: (singing) Right about now, the funk soul brother. Check it out now, the funk soul brother.

2.9.11

And justice for all, pero en serio

Hablaban, comentaban, decían y afirmaban que cierta persona era inocente pues así lo dispuso un juez. Repetían la palabra "calumnia" por doquier ya que un papel oficial confirmaba que todo aquello por lo que se le miraba mal era mentira. O por lo menos así lo consideró el que redactó el texto jurídico. Mi reflexión matinal es la siguiente: una persona deja de ser culpable o inocente solo porque un tipo lo diga? Bien es cierto que este tipo está revestido de un aura de capacidad judicial y que ahí está por méritos propios (solo para la justicia menor), pero no deja de ser un ser humano con sus cosas, sus opiniones y sus prejuicios. No ignoro que este tema está incluido en una de las asignaturas de la carrera de Derecho y que es posiblemente el más interesante para debatir y no llegar nunca a ningún sitio. Que el juez debe aplicar las normas teniendo en cuenta la particularidad del caso pero sin dejarse llevar por sentimentalismos es una máxima inmutable. Ahora bien, que se puede rebajar la pena, descontar la multa, ofrecer beneficios que él considera buenos para la reinserción del delincuente, también es verdad. Todos estos entresijos (que son muchos, tantos como opiniones) se los dejo a los grandes pensadores.

Lo que de verdad me intriga es que si una persona, después de leer en ese papel que es inocente, se siente inocente también. Y sobre todo, cómo le ve la sociedad. Bien es cierto que todos deberíamos verle limpio de conciencia y de actos, caído en desgracia momentáneamente por una serie de catastróficos actos que le llevaron a sentarse frente a la justicia. Pero, es eso cierto? Yo soy una persona con una voz interior bastante pesada que me deja dormir pero no estarme quieta cuando he hecho algo que simplemente no concuerda con el bienestar social. Y ojo que soy muy objetiva cuando quiero y sobre todo cuando se refiere a los demás y al equilibrio a mantener para que la cosa vaya bien. Total, que si robase, matase o mintiese con fatales consecuencias posiblemente confesaría cargando con las culpas. Luego llegaría el juez y tendría que decir que sí, que tengo razón, que muy mal hecho, que a la cárcel. Realmente yo me dejaría de sentir culpable si él me dijese que no, que todo lo que he hecho está bien, que no me preocupe, que me vaya a casa tan contenta? Así funciona el ser humano? Hemos llegado al extremo de creernos que el juez tiene más poder sobre la conciencia de un hombre que el hombre mismo? Así desprendí de la conversación escuchada hoy por la mañana.

Lo que es peor no es el hecho de que nos quedemos tan a gusto porque un juez al que no conocemos ni que nos conoce nos diga que no tenemos culpa de nada. Lo peor es que nos creamos culpables porque él nos lo dice. Quién es la justicia para cargar a una persona no solo con el estigma social de haber sido condenado sino con la carga personal de creerse malo? En mi opinión, y aquí expongo otra de mis teorías (que si las expusiera en un libro de doscientas páginas serían tenidas en cuenta), una persona no puede ser culpable por mucho que lo diga un juez; solo será culpable si la parte a la que ha dañado, si el objeto de sus perniciosos actos, le sigue viendo como el causante de sus males. Si robas y no vas a la cárcel, por mucho que quieras siempre habrá alguien que sabrá la verdad. Tu conciencia puede estar limpia porque tú simplemente tengas en cuenta el papel y no a la persona. Pero mientras haya alguien que, aún habiendo sufrido tus actos, aún habiendo perdido algo en su vida por tus maquinaciones, siga apuntándote como responsable, seguirás siendo culpable. Y lo importante no es ser inocente para el juez, lo importante es ser inocente sin más. Porque el juez no deja de ser un hombre y, como tal, puede equivocarse, pero la persona que te acusa sin razón tarde o temprano dejará de luchar por su causa sin fundamento. Y no tener nada que ocultar es la mayor libertad que una persona puede tener hoy día.

17.8.11

In my arms

Esta mañana emprendí mi jubiloso paseo matinal con fines lúdicos y ocasionalmente consumistas sin el rumbo demasiado definido. Quiso el azar llevarme a una tienda de ropa donde los descuentos eran demasiado jugosos para dejarlos escapar; no obstante, mi pésimo humor y la agobiante humedad me hicieron desistir de mi primer impulso a una sesión de probador y miradas inquisitivas sobre los cortes y hechuras de la prenda en cuestión. Así pues, con las nubes disipándose del cielo e instalándose sobre mi cabeza, vagué por unas calles que me recordaban a aquellas del París revolucionario, con sus adoquines, sus cánticos populares y sus barricadas que impedían a los acomodados burgueses disfrutar de su copa matinal. En tal estado de neutralidad me encontraba que mis pies, listos ellos como rayos, me condujeron a uno de mis lugares favoritos de este mundo. No voy a deciros cuál es porque muchos de vosotros ya lo sabéis, y los que no lo adivinareis si continuas leyendo (aunque solo lea para que leáis una entrada entera, jajaja)

Estando en este remanso de paz y literatura, me encontré con más gente que en cualquier otra tienda de consumo masivo de ropa, zapatos o chucherías complementarias, sorprendiéndome gratamente y subiendo mi nivel de animosidad al nivel seis. Me perdí un poco entre libros, saludando a viejos amantes y posibles conquistas inmediatas, sin saber muy bien qué pensar, porque tan pronto me apetecía pasar miedo con Lovecraft como perderme entre las páginas de una mujer anónima pero alegre (eso me decía la portada) Tan ensimismada estaba haciendo una lista mental de mis elecciones que me olvidé de mirar alrededor (y vosotros sabéis lo mucho que se aprende levantando la cabeza y siendo un observador callado) A mi alrededor no había gente enfundada en traje ni con elegantes blusas planchadas a la perfección. Solo vi pantalones cortos, playeros, cámaras de fotos y planos de la ciudad. Mi estado en ese momento subió del seis al ocho rápidamente.

Así que los turistas dejan dinero en más sitios aparte de los bares, restaurantes y museos! Así que ese lugar también es reclamo! Huelga decir que la aquí firmante busca librerías allá donde va, si bien la mayoría de las veces no compro nada porque no consigo decidirme. Para mí es más fácil comprar ropa (aunque os parezca mentira) que elegir mi próximo compañero de cama. Y entonces me di cuenta de que realmente lo mejor que te puedes llevar de cualquier sitio es un libro, el que sea. Son amantes incondicionales, amigos fieles, compañeros de soledad durante unos meses y luego les relegamos a su sitio en la estantería donde permanecerán hasta que toque hacer limpieza o queramos recordar aquella frase graciosa para ponerla en nuestro trocito de web. Aún así, ni se quejan ni se sienten traicionados. A diferencia de otro tipo de objetos, los libros permanecen con nosotros hasta que decidamos hacer algo con ellos. Mientras, esperan en silencio recordando los buenos tiempos pasados y nosotros los miramos con una sonrisa, o con un gesto de desagrado. Tantos son los sentimientos que hacen aflorar que a pesar de su naturaleza nos resistimos a tirarlos, a regalarlos, a fundirlos en el olvido. Les alagamos o les aborrecemos pero nunca nos quedamos como estábamos al principio de nuestro idilio. Amigos infatigables, único vicio para mí, capaces de romper o comenzar una nueva etapa de felicidad, tristeza o esperanza. Creo que finalmente me decidiré por la novela ligera y algo de fantasía para convertirme en una especie de Quijote a lo moderno. Y eso que no tengo e-book.

12.8.11

Quién dijo que Dios no escucha!

Y no me refiero precisamente a aquel que utilizó su mano para marcar un gol. Ni al que nos dio un mundial; bueno, se lo dio a los compañeros de equipo porque yo no he visto ni un real de la prima que cobraron... sería de riesgo? Porque digo yo, en una sociedad acuciada por las deudas, por los problemas con que nos bombardean todos los días, acaso es importante que los domingos por la tarde surja la mayor de las ilusiones para todas aquellas personas cuyo nivel intelectual dista mucho de ser el adecuado para mantener una conversación normal? Es que tan importante es ver a todos esos tipos corriendo? Si se pusieran en huelga los atletas, a alguien le importaría? O los jugadores de waterpolo. Crecí en un ambiente en el que el fútbol no contaba con la mayor de las atenciones, siendo sustituido por algo más de saltos y redes. Como vi el vacío que se les hace al resto de deportes, puedo decir bastante convencida que no me gusta el fútbol. Eso sí, lo que piden estos jugadores está bastante claro. Lo mismo que piden el resto de atletas, corredores, nadadores, ciclistas y deportistas en general: ganar lo mismo que gana el chuleta pelo-pincho de turno por correr un rato y anunciar calzoncillos. Supongo que para eso hay que nacer con una modelo bajo el brazo.

25.7.11

Artículo 20.1. d)

Hoy por segunda vez en lo que llevamos de semana escuché en la radio que los periodistas entonaban un mea culpa ante su actitud respecto al devenir mundial. Mi posición ante los licenciados en Ciencias de la Comunicación es un tanto confusa. Merecen mi respeto por haber estudiado una carrera que les ayuda a ser neutrales, a contrastar la información y a ofrecernos bastante digerido todo lo que pasa alrededor y que nos puede afectar como ciudadanos del mundo. Pero por otro lado, cuando les escucho me preguntó qué les enseñan realmente en la facultad: a ser neutrales y sagaces, o hacen un repaso general a todos los aspectos del conocimiento humano para hablar de guerra biológica con tanta propiedad como de psicología infantil? Por eso cuando les escucho decir que igual es culpa de ellos, que los periodistas se pasan a veces dando importancia a cosas que en realidad no lo son dejando por el camino los datos en los que hay que basar las noticias importantes, atisbo una luz de esperanza abriéndose paso a través de las conveniencias políticas, sociales y, sobre todo, económicas.
Un buen periodista, para la que escribe, no es aquel que sabe de todo, que domina todos los campos y al mismo día de comenzar la crisis de los pepinos es capaz de decirte cuánto tardan en crecer y en qué condiciones. El buen periodista es aquel que a partir de hechos, de cosas que son ciertas y están demostradas, hace una buena reflexión invitando a los demás a reflexionar. Es aquel que ante una información confusa y borrosa, investiga y la contrasta con otros datos para esclarecer el punto de verdad, de afinidad con la realidad de la misma. Y si es mentira, lo dice. Un periodista no es el que habla y habla sin parar, teniendo la verdad absoluta porque está en un determinado medio con una orientación política, y como sigue la corriente todos le aplauden. El buen periodista, que merecerá admiración y respeto por parte de todos, es aquel que se basa en la realidad contrastada, en lo que hay de cierto en todas esas palabras que se dicen, leen y escriben. No se deja llevar por el fragor del momento ni se preocupa de cosas vanales, como los charlatanes de feria (perdón, los políticos) o los que venden su vida por unas monedas. El periodista es el vínculo entre nosotros, pobres ignorantes de la realidad que nos rodea, y el mundo en todo lo que nos afecta. Debe darnos los datos, verídicos, reales y de facto, enmarcándolos en el ambiente en el que aparecen, con las condiciones que les afectan así como las que les pueden afectar. Nada más. La valoración se la deben dejar a los ciudadanos y a los estrategas económicos y políticos. Ellos pueden opinar, porque también tienen Derecho a ello, pero no pueden presentar su opinión como válida. Solo la realidad, en su sencilla y tranquila existencia, lo es. Todo lo demás es especular y valorar a través de la moral (que, nos guste o no, siempre nos condiciona)
Así pues, escuchar a un periodista decir que igual se equivocaron siempre es agradable. La cuestión es si ellos, que tanto reprochan a los demás las cosas que dijeron, no se aplicarán el mismo cuento y enmarcarán la frase en un precioso tapete de punto de cruz para leerla todas las mañanas. Me ofrezco a hacerlo yo misma, aún cuando odio las labores manuales. Todo sea por el bien de la ética periodística... donde quiera que esté.

21.7.11

La biblioteca pasará a ser un e-book con varios firewalls?

El libro cayó en mis manos siendo yo una púber, instruida en el arte noble de la lectura pero sin llegar a extremos literarios. Lo leí y lo entendí bastante bien, claro que me ayudó el hecho de visualizar al personaje principal a lo escocés. La cuestión, ahora que lo van a tunear, es si los que lo leimos a la vieja usanza somos unos superdotados o si los que lo leerán ahora están más preparados y por eso necesitan que sus cerebros sean estimulados con algo más que un poco de intriga en base a echarse unas risas... La respuesta en base a la navaja de Guillermo... de Ockham.

16.7.11

Rebel rebel, put on your dress... or trousers

Ayer estuve viendo un poco un programa al que me enganché varios kilómetros y meses atrás. En el mismo, hablaban del amor, del sexo y de sus condicionantes químicos, llegando a esa tan sabida conclusión de que estamos hechos de procesos que tan pronto te dan ardores de estómago como te hacen sentir un orgasmo (incluso ambas cosas a la vez) Total, que el reportaje finalizaba con esta noticia de la cual yo no sabía nada y sobre la que me puse a pensar. La cuestión es que estos padres quieren mantener el sexo de su hij@ en secreto. No me parece mal, no le encuentro mayor interés a que le dejen elegir la ropa (también la hija de Tom Cruise lo hace), que sea él o ella misma la que decida si comportarse como un niño o una niña. Pero claro, hasta dónde es esto real? A ver, si a ellos les preocupa tener que comprarle muñecas o coches, lo están haciendo bien porque su vástago pedirá lo que le venga en gana. Cosa distinta es a la hora de referirse a él. Es un niño o una niña? Es la pregunta que hacen siempre, y no por ser uno u otra ya le tienes que vestir de rosa.

Viendo casos como estos me resultan mucho más prejuiciosos ellos que aquellos que compran vestiditos y cochecitos en miniatura. Acaso por ponerse la ropa que quieran van a ser más libres, más felices, más seguros de su sexo? Cuando ese niñ@ vaya al instituto y le vean la pirulina (perdón, jajaja) y lleve falda o lo que sea que quiera, no se van a reír de él? Porque seamos sinceros, da igual que seas más o menos consciente de tu sexo, en el momento en que llevas gafas ya pasarás a ser un marginado. O ropa heredada, o pelirrojo, o lo que sea que no sea lo normal. Y que conste que a esto lo rechazo, pero se de su existencia y los traumas que puede producir. Mucho más que ponerle a una niña una coleta con gomas de Hello Kitty a los tres años.

Así pues, mi reflexión es: estos padres lo que quieren es que el día de mañana su hij@ decida libremente, sin ataduras morales, ser hetero u homosexual? Porque si todo se reduce a eso me parecen un poco precoces. Con tres años solo te interesa jugar, reírte y que te atiendan en todo momento. Ya tendrá tiempo de experimentar y de descubrir lo que le gusta. Además, si es un niño y solo le gustan las chicas playboy, habrá sido en vano todo esto? Y si es una chica y solo le gustan las chicas playboy? Entonces habrán triunfado? Qué buscan con todo esto? Si lo que quieren es evitar tener que comprarle cosas rosas o azules, que no se las compren; hay ropa bonita en otros colores. Si no quieren que jueguen con coches ni con muñecas, que hagan una escapada a Dinamarca y se líen a comprarle Legos. Y si buscan una banda sonora a la infancia de este pequeño individuo, que se dejen de canciones del Ikea y se dediquen a cantarle al gran héroe de los sábados.

23.6.11

Ahora catorce minutos de viking metal

Cierran La Bola de Cristal, al menos eso trae el periódico. El sábado será su última noche. No es que parase mucho por ahí porque la música está muy alta y no es un sitio para estar bailando, hay demasiada gente. No obstante, el sitio está bien y los jóvenes de hoy en día pueden escuchar un poco de calidad y cultura a través de sus altavoces. La cuestión es que también me he enterado que ya cerraron Radio 8, bar cercano en cuanto a distancia y ambiente. Es como el final de una era o algo así. Por la crisis, dicen que lo hacen. Crisis o no, a mi mente viene la imagen de todos aquellos que llorarán el trancazo de estos sitios de culto. Como nos pasó a los de nuestra generación. Acaso no os acordáis del Monster? Qué fue de aquel sitio ahora convertido en un triste recuerdo de lo que fue? Por lo menos dio nombre a la plaza en la que se situaba. Y el Chanel? Lo bueno que era ese sitio! Aún recuerdo sus escaleras estrechas y sus baños minúsculos en los que uno de mis amigos apenas cabía y adoptaba unas variadas posturas para proceder a desalojar la cerveza de su cuerpo. El Berlín, sede incontrolada de heavies y derivados, plasmado en un dibujo estudiantil gracias a las instrucciones de un compañero. El Gótico fue el predecesor del Radio 8 y era punto obligatorio de paso; nos encontrábamos todos allí. Cómo olvidarnos de los altos Stress, Paul&Cía, Chiribí (echado a perder por niñatos engreídos) y Paddock! Lejos queda también el Cadorna, con su inimitable Fernando Largo al frente, sus consejos sobre cómo socializarse y saborear el mejor whiskey. Cuánto nos enseñaste!

Pero esperad, lo se, no me he olvidado. Yo también entré allí y conocí a algunos de sus moradores. La mayoría de mis amigos hablan del sitio con lágrimas en los ojos y maldiciendo los tiempos modernos en los que los sitios de metal se cuentan con los dedos de una mano y apenas llegan a tener un tercio de calidad de lo que había allí. El Mordor se erigía como bastión y emblema de las tachas y el heavy de nuestra ciudad. Henchido de orgullo y personas, el local apenas podía albergar un puñado de valientes que noche tras noche entonaba canciones y obligaba al personal a beber una de aquellas enormes jarras en las que, sin duda, algún pequeño hobbit podría nadar. Caído Mordor ante las presiones de vaya usted a saber qué, apareció el Zeppelin. Casi la misma calle y prácticamente los mismos residentes. Pero también explotó dispersando cenizas a diestro y siniestro que hicieron de La Vega su antecesor, el Barney más tarde y ahora... no sé (se admiten sugerencias)

La cuestión es que todo pasa, todos esos sitios donde le vimos por primera vez, nos abrazamos, nos besamos, bailamos, nos emborrachamos, vimos el baño más sucio de nuestra vida, entonamos aquella canción o perdimos a alguien; todos cierran y vuelven a abrir y pasan los años y cambian y nos encontramos extraños en ellos. Todo sigue su curso pero, afortunadamente, nosotros también maduramos y ante la idea de medio litro de cerveza ya no corremos cuesta abajo por la plaza del ayuntamiento. Nuestro hígado nos lo agradecerá.

16.6.11

Indígnaos pero mucho mucho mucho

Una vez levantado el campamento, recogida la poca cosecha de la siembra de la esperanza y convencidos de que tan solo la vistosa idea de un buen vecino sirve para liberar al sistema de aquellos que lo corroen, todos opinan y se entretienen con el movimiento ese que acaparó titulares y plazas durante unas semanas. Ingenuos! digo yo, mientras todavía se convencen de que ganarán a través de protestas pacíficas... o incluso bélicas. El político es un animal que se asemeja a la garrapata: se pega a su víctima (en este caso, el Estado) y succiona hasta que muere por la explosión de todo su cuerpo, hinchado y extasiado en la propia acción de ingerir. De ahí que el movimiento no deba venir desde fuera sino desde dentro del sistema que, por mucho que digan algunos, resquicios deja a la revolución legal. No obstante, y no queriendo dejarme llevar por la tentación de opinar, vivimos durante un tiempo (quizá unas pocas horas hasta que se arrimaron personas non gratas) una verdadera oposición ante la situación política.
Dicho esto y en el mismo sentido, ahora que están las plazas libres pero que ya sabemos cómo va el asunto (que no nos echan y que tendremos publicidad gratis) digo yo... a qué esperan todos esos licenciados en ciencias de la información, becarios en los diversos medios de comunicación y otros aludidos para salir a la calle a quejarse por esto?

5.6.11

"The more I see, the less I know", Anthony dixit

Claro que nos ha tocado vivir tiempos difíciles, pero no es como si esto fuera la guerra. Claro que lo tenemos crudo si queremos llevar una vida normal, formar una familia y todo eso. Claro que estudiar una carrera no nos ha servido de nada y aspiramos a trabajar de cualquier cosa que nos permita llegar a fin de mes sin comernos la cabeza. Claro que vivimos en una edad en la que somos demasiado mayores para algunas cosas pero aún jóvenes para otras. La política, el medio ambiente, la sociedad, los osos polares, el deshielo, el CO2, internet, los vuelos baratos, las colas por un teléfono, la cosmética, los coches eléctricos, la ropa de diseño a precios populares, el consumismo, la comida oriental, el cine en 3D,... Tantas cosas alrededor de toda una generación, alrededor de un montón de gente que a veces mira tanto hacia afuera que no es capaz de ver lo que lleva consigo. Entonces, en esos momentos, aparecen cuatro chicos del otro lado y cantan algunas canciones para hacer que, aunque las cosas sigan igual, por lo menos estemos orgullosos de haber escuchado música de verdad.

2.6.11

Lo siento, no es lo suficientemente guapo para comprarse un Mercedes

-Buenos días. Vengo por lo de las inscripciones para las plazas de los cursos de mejora de autoestima.
-Buenos días. Sí. Cuál le interesa?
-Me gustaría inscribirme en dos, uno por la mañana y otro por la tarde, es posible?
-Mmm, espere un momento que lo consulto en las bases.
-En las bases no trae nada, las que están colgadas.
-Miraré de todas formas.
-Vale, gracias.
(Un minuto más tarde)
-No pone nada, así que en principio sí que podría.
-Bien, he traído la documentación necesaria y todo eso. Los formularios cubiertos, copia del DNI y la acreditación de estar empadronado en el municipio.
-A ver... Espere un momento que se lo llevo al director.
(Dos minutos más tarde)
-Me dice el director que no vale, que no se puede presentar.
-Cómo? Pero, qué me falta?
-No le falta ningún documento, es simplemente que usted no puede optar a hacer ninguna actividad que el ayuntamiento organice.
-Oiga, qué me está contando? Por qué?
-Órdenes de arriba.
-Cómo que de arriba? Pero esto quién lo dice? Estoy dentro de los requisitos: mayor de edad, empadronado en el municipio y nacionalidad española.
-Lo siento pero no le puedo inscribir.
-Quiero hablar con su director.
-Me temo que eso es imposible.
-Lo exijo, pago mis impuestos! Yo les estoy pagando a ustedes el sueldo! Esto es una falta de respeto! Ahora mismo voy a hablar con él!
(Tres minutos y varios empujones después)
-Pero, qué ha pasado?
-Nada, el tipo ese que quería inscribirse en un curso de autoestima.
-Qué? Pero no lo habrás hecho, no?
-Ni hablar! Mírale.
-Qué vergüenza haber pretendido quitarle el puesto a otra persona.
-Estos rubios musculosos se creen que pueden entrar en cualquier sitio a avasallar a los demás. Quién se creería que alguien como él tiene la autoestima baja?
(Cuatro días después el rubio musculoso encontró un lugar donde apuntarse a actividades sociales sin ser prejuzgado por su aspecto. La asociación de ciegos de su barrio le consideró como uno de los casos más graves de depresión que habían visto. "La gente es muy cruel con la gente diferente", decían)

16.5.11

Un rayo no cae nunca en el mismo lugar

Ayer leí de pasada una noticia en la que hoy he ahondado un poco. Tras leer el asunto en cuestión, todos pensamos que sin duda se trata de otra extravagancia digna del mismísimo Paco Rabanne, que años atrás cerró sus tiendas de la capital francesa ya que el cielo (o la MIR, tanto da) caería sobre su cabeza. Nos lo tomamos en broma, nos reímos y miramos con sorna y pena a aquellos que creen que el fin está cerca. No obstante, y si fuese cierto? Y si tan solo quedasen cinco días? La gran pregunta ya os ronda la cabeza, verdad? Qué haríais? La respuesta a toda crisis existencial siempre suele derivar en "vive cada día como si fuese el último". De ahí podemos sacar la conclusión de vivir a tope, no dejarse nada en el tintero, disfrutar, salir, bailar, beber y todo eso. Pero también habrá gente que, al igual que uno de los hombres más influyentes de finales de siglo XX y principios del XXI, se eche a llorar maldiciendo su suerte.


Qué es entonces lo que nos gustaría saber en el momento en que Dios abra los cielos y los infiernos y nos arroje a unos hacia a un lado y hacia otro. Sabernos felices, plenos, en paz. Hamlet no tenía miedo a la muerte, tenía miedo a lo que hay después. Yo no le tengo miedo a vivir, tengo miedo a lo que queda después de cada experiencia. El tiempo tiene que enseñarnos no solo a encajar mejor los golpes sino también a comprenderlos y apreciarlos. Vivir cada día como si fuera el último no debería implicar hacer muchas cosas sino entender porqué suceden y cómo nos afectan. Disfrutarlos como si fuera la primera vez y no la última. Todo el mundo recuerda su primer beso, pero no el último. Su primera vez, su primer día de clase, la primera vez que vio a su hijo, su primer coche. Pero nadie recuerda la última vez que fuimos a tomar una copa con aquella amiga, cuando fuimos capaces de dar la vuelta a una tortilla de patata, la última vez que nos reímos con ganas. Porque estamos tan acostumbrados a ello que no le damos importancia.

La primera vez que fui capaz de aparcar el coche a la primera en la plaza de garaje me sentí muy bien, satisfecha y orgullosa de mí misma. La cuestión es que ahora no le doy mayor importancia cuando sigue siendo el mismo coche, la misma plaza y el mismo mínimo espacio para maniobrar. Es que tiene menos mérito? Acaso no me debo sentir orgullosa aún? La experiencia nos hace confiados respecto a nuestras destrezas y sentimientos. Pero la verdad es que nunca hay dos momentos iguales. Nunca volverá a pasar esto otra vez. No es la última vez que te pasará, pero sí la primera en estas circunstancias. Cuando tenemos un dejavú, se repiten unas pocas frases pero las cositas dentro de nosotros pueden ser diferentes. Ya no sentimos amor, odio, rencor, alegría, resaca, neutralidad. Si la vida nos va cambiando cada día, eso hace que cada cosa que sentimos y que decimos esté dentro de un marco siempre cambiante. Por eso todo evoluciona y no volvemos a ser los mismos que aquella primera vez. Porque cada momento es único y supone siempre el comienzo de otra cosa. De todas maneras, por lo menos, esta vez el final cae en sábado.

6.5.11

Frases lapidarias

Si quitamos el fútbol y Telecinco de nuestra programación televisiva, podremos empezar a aspirar a ser un país europeo normal.